Este domingo se celebrará el debate presidencial entre Daniel Noboa y Luisa González, obligatorio según lo dispuesto por la ley electoral ecuatoriana. Los candidatos no pueden excusarse o ausentarse; si lo hicieran pueden ser descalificados de la competencia por el Consejo Nacional Electoral.
Este encuentro, transmitido en cadena nacional desde las 20, hora local, será decisivo para los votantes antes del balotaje programado para el 13 de abril. Con cinco ejes temáticos —Educación, Salud y Seguridad Social, Criminalidad y Seguridad, Economía y Empleo, y Gobernabilidad— los candidatos tendrán dos horas para presentar sus propuestas y confrontar ideas.
Se espera un debate intenso, cargado de confrontación y de acusaciones. Seguramente González llevará un catálogo de acusaciones de corrupción sobre el manejo petrolero del país o sobre la vida personal del jefe de Estado. Posiblemente, Noboa conteste con los vínculos que tiene Luisa González y el correísmo con el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro y con la amenaza de la desdolarización. Lo que suceda desde entonces es otro de los enigmas que se suman a este inédito balotaje presidencial.
Casi 1.000 agentes son parte del operativo de seguridad que se instaló este domingo en Quito alrededor de las instalaciones del canal de televisión donde se realizará esta noche el debate presidencial de la segunda vuelta de las elecciones de Ecuador, en el que participará el presidente y candidato a la reelección, Daniel Noboa, y la correísta Luisa González.
Así será el debate presidencial en Ecuador: cinco ejes temáticos y estrictas reglas de tiempo
Los candidatos Daniel Noboa y Luisa González debatirán sobre educación, salud, seguridad, economía y gobernabilidad, en un evento clave para captar el voto indeciso.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha definido los detalles del Debate Presidencial Obligatorio de la Segunda Vuelta, que se llevará a cabo el domingo 23 de marzo a las 20:00 y será transmitido en cadena nacional de radio y televisión. Durante un sorteo público realizado el 17 de marzo, se estableció el orden de ubicación e intervención de los candidatos presidenciales, Daniel Noboa y Luisa González. Este evento contó con la presencia de delegados de las organizaciones políticas y un notario para garantizar la transparencia del proceso.
Considerado “altamente peligroso”, Pedro Alexander I. B., al momento del arresto se encontraba en posesión de un arma de fuego calibre 9 milímetros. Crece la preocupación en el país por el aumento de los casos de violencia
Miembros del Ejército y de la Policía de Ecuador detuvieron este domingo en un hotel a un hombre por ser presuntamente responsable de varios asesinatos registrados en los últimos días en Pedernales, una ciudad ubicada en el norte de la provincia costera de Manabí.
Las elecciones presidenciales del 9 de febrero en Ecuador develaron un hecho inédito: los dos finalistas concentraron el 88% de los votos válidos totales. Mientras la experiencia electoral desde el retorno democrático en 1978 indica una concentración que bordea el 80% de los votos entre cuatro o cinco candidaturas, esta vez los electores prefirieron al actual presidente en funciones, Daniel Noboa, y a la opositora y correísta Luisa González que empataron estadísticamente con, aproximadamente, el 44% de los votos, con una ligera ventaja a favor de Noboa de 17 mil votos, o el 0,17%, en un país cuya población electoral bordea los 11,3 millones de votantes.
En esta situación inédita también se profundiza un fenómeno de gestación prolongada: la polarización electoral, social y territorial. Mientras todas las provincias situadas en la región andina, salvo Imbabura, y la mayoría de las provincias de la región de la cuenca amazónica, salvo Sucumbíos y Orellana, votaron por el candidato presidente Noboa, las restantes, todas de la región costera, una de la sierra y dos de la Amazonía, votaron por González, lo que ratifica el clivaje electoral y territorial entre el arco superior izquierdo que se forma en el territorio ecuatoriano y que rodea al núcleo andino y amazónico en las regiones central y sur del país.
Esta característica territorial también sugiere las tipologías electorales en disputa. Mientras las provincias más castigadas por la inseguridad votaron en contra de Noboa y favorecieron a González, las provincias en donde las condiciones colectivas de vida, la asociatividad agropecuaria y la influencia del indigenismo, votaron en contra de González y a favor de Noboa.
La única provincia de la región costera en la que triunfa Noboa es el archipiélago de las Galápagos, caracterizada por su ecosistema social de redes de apoyo. Al parecer, y paradigmáticamente, el voto de las provincias con mayor dinámica comercial por su cercanía al mar, y, por tanto, vinculado al voto liberal, prefirió a González, mientras que el voto socialdemócrata, por su inclinación por las políticas de inclusión económica, prefirió a Noboa. Sin embargo, en la práctica, González se presenta como la candidata del estado fuerte, mientras que Noboa se presenta como el candidato de los sectores productivos, lo que representa otro de los enigmas de la actual campaña electoral.