Los daños en las principales unidades de producción de derivados de la Refinería de Esmeraldas complican su operatividad. Según técnicos de la planta, actualmente funciona en condiciones estructurales debilitadas y con alta vulnerabilidad.
La refinería atraviesa una de las etapas más críticas de su historia. Los tres incendios registrados en el último año han reducido su capacidad operativa al 40 % y, de continuar el proceso actual de reparación, incluso podría llegar a paralizarse por completo.
El reporte operativo del 16 de abril evidencia que la paralización de sus principales unidades se mantiene, pese a que la planta permanece en estado de emergencia desde marzo.
En su informe de fin de gestión, el exgerente de Refinación, Ramiro Miño, advierte que la refinería, en lo poco que opera, lo hace en condiciones de alta criticidad debido a las afectaciones estructurales provocadas por el incendio ocurrido hace dos meses. Señala, además, que la planta ya no tiene capacidad para generar vapor para el proceso de refinación ni garantiza el abastecimiento de su propia energía eléctrica.
Esta situación podría tener un impacto directo en el suministro de combustibles a escala nacional. Aunque las nuevas autoridades de Petroecuador conocen el escenario, el tema se ha manejado con bajo perfil.
Actualmente, la Refinería de Esmeraldas produce únicamente asfalto y jet fuel en cantidades limitadas. Lo hace bajo condiciones restringidas y vulnerables, lo que compromete la sostenibilidad del sistema de refinación del país.
«Cada día que pasa se pierden casi USD 600 000 por la paralización de casi la mitad de la refinería”, señaló Darío Dávalos, consultor energético.
Esta situación podría tener un impacto directo en el suministro de combustibles a escala nacional. Aunque las nuevas autoridades de Petroecuador conocen el escenario, el tema se ha manejado con bajo perfil.
Actualmente, la Refinería de Esmeraldas produce únicamente asfalto y jet fuel en cantidades limitadas. Lo hace bajo condiciones restringidas y vulnerables, lo que compromete la sostenibilidad del sistema de refinación del país.
«Cada día que pasa se pierden casi USD 600 000 por la paralización de casi la mitad de la refinería”, señaló Darío Dávalos, consultor energético.

